Por JUAN T H
Si Carolina Mejía
ganara la convención interna que habrá de realizar el próximo año el Partido
Revolucionario Dominicano (PRM), necesitará el respaldo entusiasta de David
Collado y sus seguidores, si posteriormente quiere ganar las elecciones
presidenciales del 2038.
Igual, si David
Collado es quien gana la contienda interna, precisará del apoyo de Carolina,
Hipólito Mejía y sus simpatizantes, de lo cual, en lo personal, no tengo
ninguna duda. ¡Sé que así será!
Pero, si ninguno
de los dos resultase beneficiado con el voto de sus compañeros de partido, y,
en cambio lo sería Raquel Peña, Tonny Peña, Wellington Arnau o Guido Gómez
Mazara, tanto Carolina como David, no tendrían más alternativas que montarse en
la patana para buscar los votos del triunfo del PRM.
Quiere decir que
nadie, ningún aspirante a la nominación presidencial dentro del PRM debe ser
descalificado por ninguno de los demás porque todos son importantes, no importa
la valoración que le otorguen las encuestas, muchas de las cuales no pueden ser
creíbles porque suelen ganarlas quienes las pagan; no son estudios de opinión
serios realizados con rigor científico, buscan crear una percepción de triunfo
generalmente falsa.
Hay dos tipos de encuestas,
las de oficina o bolsillo, que buscan crear percepción, y las de trabajo para
estudiar el comportamiento de los potenciales votantes o consumidores, en el
caso de las empresas, privadas o gubernamentales.
El gobierno del
presidente Luís Abinader y del PRM no están en su mejor momento, por razones endógenas
y exógenas. El mundo está muy convulso, yo diría que “patas arriba” por la
guerra de Rusia, Ucrania, la Unión Europea y Estados Unidos, por un lado,
mientras que por el otro la guerra de Israel, Irán y Estados Unidos que se ha
prolongado más de lo esperado por Donald Trump que todo parece indicar que
perderá las elecciones de medio tiempo en su país, lo cual, de ocurrir, podría
cambiar el tablero mundial.
Por lo tanto, pienso,
hay que actuar con serenidad, honestidad y transparencia, procurando salir del
“bache” en que, gobierno y partido, en medio de una crisis mundial, se
encuentran. Y eso solo se logra con trabajo y unidad.
El PRM no está
solo en el escenario político nacional. Tampoco lo está el presidente Abinader.
La oposición, que tampoco está en su mejor momento, debo decirlo, ha comenzado
a empujar fuerte tratando de ganar un espacio cada vez mayor y colarse en el
poder en las elecciones del 28, lo cual, aunque lo veo remoto, es posible.
La unidad es
fundamental en el PRM y en el gobierno. Abinader, insisto, es el único arbitro,
¡No hay nadie más! Como diría el maestro Ramón Orlando. No puede inclinarse en
favor de David, Carolina, Guido, Wellington o Raquel, aunque tenga simpatías
por cualquiera de ello. Tratar de inclinar la balanza en favor de uno o una,
sería catastrófico.
El respeto al
derecho ajeno es la paz, dijo Benito Juárez. Todos los precandidatos tienen
méritos. A todos hay que tratarlos con respeto, porque al final, cuando termine
la contienda interna, todos serán necesarios. La unidad interna no puede ser un
mero discurso. Hay que trabajar para lograrlo. Y solo es posible si en el
debate no se producen heridas incurables. Zanjas que no puedan cerrarse,
cicatrizar y sanar. ¡He dicho!

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