Por JUAN T H
El Partido de la
Liberación Dominicana (PLD) está a las puertas de otra división. La segunda
después de las del 2020 cuando el presidente de la organización y tres veces
presidente de la República, doctor Leonel Fernández, se vio obligado por las
circunstancias a crear tienda aparte y convertirse en el primer tránsfuga,
permitido por la Junta Central Electoral, a pesar de haber perdido la
convención lo cual le estaba prohibido por la ley.
El responsable de
la división no fue otro que el entonces presidente Danilo Medina, por no saber
manejar políticamente la situación. Debió impedir la separación de su antiguo
socio y compañero de andanzas políticas, Leonel Fernández. Pudo, perfectamente,
haber evitado, de igual manera, el ascenso al poder del Partido Revolucionario
Moderno de Hipólito Mejía y Luís Abinader. Pero no supo manejar la situación.
los resultados son de todos conocidos. El PRM ganó las elecciones del 2020 y
las del 2024 hasta el 2028. ¡Y contando!
Si el PRM, lo he
dicho otras veces, sale bien de la convención interna de octubre del próximo
año, escogiendo sin mayores dificultades al candidato o la candidata
presidencial, lo más probable que se mantenga en el poder hasta el 2032. ¡Y
contando…!
Danilo Medina es
un pésimo estratega político porque permite que sus emociones lo traición y lo
conduzcan a cometer errores garrafales que a ningún líder político les son
permitidos, mucho menos cuando ha sido jefe de Estado.
La nueva división
del PLD está a la vuelta de la próxima convención o “consulta” pretende imponer
a Gonzalo Castillo como candidato, por encima de Francisco Javier García,
Francisco Domínguez Brito y Abel Martínez, entre otros, cuando su rol debe ser
de arbitro, permitiendo que sean las
bases las que libremente elijan al mejor o al que goce de mayor simpatía, que
no necesariamente siempre es el más idóneo, en una sociedad de mediocres como
la nuestra.
Pero para Medina
el PLD es su “arma de reglamento”, es lo que ha impedido ser sometido a la
justicia por corrupción junto a sus amigos y colaboradores más cercanos, muchos
los cuales, en efecto, están en los tribunales negociando sentencia,
devolviendo parte de lo sustraído del erario, o en la cárcel.
La eventual
división del PLD terminaría favoreciendo o fortaleciendo al archienemigo de Medina, Leonel Fernández y
su Fuerza del Pueblo.
El expresidente
Medina debería repensar su posición de usar al PLD como un arma de reglamento
personal, crear una comisión electoral independiente, que no se parcialice a
favor de ninguno de los aspirantes a la nominación presidencial, ya sea Gonzalo,
Francisco Javier, Francisco Domínguez o Abel Martínez. Eso salvaría al PLD de
una división y saldría fortalecido de su convención, con posibilidades de
competir con el PRM. (Leonel Fernández y su Fuerza del Pueblo quedaría
descartado “para banca y pool”
El mismo consejo
cabe para el PRM y el presidente Luís Abinader. El partido tiene que salir
unido y fortalecido de su convención interna. El presidente Abinader tiene que
ser arbitro confiable. No puede tomar partido a favor ni en contra de Carolina
Mejía, David Collado, Guido Gómez Mazara, Wellington Arnáu, Tony Peña, o Raquel
Peña.
Como decía Peña:
“Sin unidad no hay fuerza y sin fuerza no hay victoria”. La unidad, a través de
un proceso electoral diáfano y democrático, es pues, fundamental para ganar.
¡No tengan dudas!

Comentarios
Publicar un comentario