Comunicado
Un llamado urgente por el bienestar de
nuestros niños y niñas
En los últimos días, la sociedad
dominicana ha sido estremecida por una serie de hechos dolorosos, cuyo blanco
han sido los más indefensos: nuestros niños y niñas. Cada acontecimiento ha
despertado profunda indignación, tristeza y un clamor de justicia que no
podemos ignorar.
Como psicóloga, educadora, madre, abuela y
servidora pública, entiendo que estos sucesos evidencian la necesidad
impostergable de fortalecer los mecanismos de protección y cuidado de la
infancia. Se trata de un reto que nos concierne como nación, más allá de
responsabilidades individuales o institucionales.
Es urgente profundizar en las raíces de
esta problemática, que van desde la fragilidad de la salud mental en segmentos
de nuestra población, hasta el deterioro de valores esenciales de convivencia,
respeto y solidaridad.
Lo cual nos exige un esfuerzo mancomunado:
atenciones psicológicas oportunas, campañas de sensibilización y la
recuperación de prácticas comunitarias de apoyo y buena vecindad.
El Instituto Nacional de Atención Integral
a la Primera Infancia (INAIPI), reafirma que no ha rehuido ni rehuirá jamás la
responsabilidad de actuar ante cualquier denuncia que ponga en peligro la
integridad de los más pequeños.
Un caso que ha conmovido profundamente al
país es el de la niña Smailin Coronado, de apenas siete años, en el barrio Los
Guandules, cuya muerte se atribuye a los maltratos recibidos en el entorno
familiar. Hoy este hecho se encuentra en manos del Ministerio Público.
Su tragedia nos confronta con una dura
realidad: no solo fallaron los mecanismos de alerta y protección, sino que
también hubo un silencio condenable de familiares y vecinos que, conociendo la
situación, no hicieron nada para detenerla.
Frente a ello, hemos dispuesto reforzar y
activar en su máxima expresión nuestros canales de información y alertas,
incluso cuando las denuncias lleguen de Redes de Servicios de manera informal,
para dar respuestas rápidas y preventivas.
Lamentablemente, el caso de la niña de los
Guandules no es un hecho aislado. Otros episodios pasados y recientes reflejan
la misma dolorosa realidad.
Proponemos implementar un programa
especial para las familias vulnerables junto a las entidades que conforman el
Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, a fin de salvaguardar la
salud mental, física y emocional, fortaleciendo la crianza positiva y brindando
las herramientas para una vida familiar más sana, justa y protectora,
especialmente en la primera infancia.
La niñez es el corazón de nuestra nación.
Cuidarla y protegerla no es solo una responsabilidad institucional: es un deber
humano y moral que nos compromete a todos.
Josefa Castillo Rodríguez
Directora Ejecutiva del INAIPI
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