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lunes, 2 de marzo de 2026

La Rendición de Cuentas del presidente Luis Abinader en 2026


 

Por Roberto Fulcar

 

Cada 27 de febrero, República Dominicana conmemora uno de los momentos más significativos de su tradición republicana: ante la Asamblea Nacional, el presidente constitucional comparece para informar al país sobre el estado de la nación, en cumplimiento de un deber que fortalece la vida democrática.

 

En este año 2026, el presidente Luis Abinader protagonizó un acto institucional y, al mismo tiempo, profundamente humano: una ceremonia solemne en la que explicó lo realizado, asumió lo pendiente y proyectó el rumbo colectivo con responsabilidad y visión de futuro.

 

La rendición de cuentas se desarrolló en un contexto internacional caracterizado por tensiones económicas y geopolíticas, presiones inflacionarias y alta incertidumbre financiera. En ese escenario, preservar la estabilidad macroeconómica ha significado proteger empleos, sostener empresas y ofrecer previsibilidad a millones de familias dominicanas.

 

El crecimiento económico sostenido, la reducción gradual de la inflación, la estabilidad cambiaria, el aumento de la inversión extranjera directa y el desarrollo sostenido del turismo reflejan una economía que ha mantenido dinamismo en medio de desafíos globales. Detrás de cada indicador hay trabajadores, emprendedores, pequeños productores y comunidades que experimentan de manera directa los efectos de esas políticas.

 

En el plano institucional, el fortalecimiento del Estado de derecho y la independencia funcional del Ministerio Público han contribuido a consolidar una cultura democrática más exigente. El mayor acceso ciudadano a la información sobre la gestión pública refuerza la transparencia y fortalece la confianza en las instituciones.

 

La inversión social ha ocupado un lugar central. Programas dirigidos a sectores vulnerables, expansión de infraestructura hospitalaria y medidas destinadas a mitigar el impacto de la crisis internacional evidencian un esfuerzo por equilibrar sensibilidad social y responsabilidad fiscal. Gobernar exige prudencia económica y compromiso con la dignidad humana.

 

La crisis haitiana fue abordada desde la perspectiva de la defensa de la soberanía nacional, reafirmando la obligación del Estado dominicano de proteger su territorio y su estabilidad, junto con un llamado a la corresponsabilidad internacional frente a una situación que trasciende fronteras.

 

En infraestructura, el país ha avanzado en transporte urbano, obras viales, agua potable y saneamiento, así como en modernización portuaria y aeroportuaria. De manera particularmente significativa, la distribución territorial de la inversión pública ha mostrado un equilibrio que ha permitido que provincias históricamente relegadas reciban proyectos estratégicos. Esta desconcentración territorial fortalece la cohesión nacional y amplía oportunidades en todo el territorio.

 

La resiliencia institucional también ha sido determinante. La recuperación económica y turística constituye un indicador relevante de conducción estratégica en tiempos complejos.

 

La credibilidad de una rendición de cuentas se aprecia al contrastar discurso y resultados. Se observa correspondencia entre el discurso de impulso a la inversión y el aumento de la inversión extranjera directa; entre la promoción del turismo y cifras récord de visitantes; entre el fortalecimiento institucional y procesos judiciales en curso, sin tendencia oficial a la impunidad; entre la protección social y la ampliación de cobertura; y entre la lucha contra la pobreza y estadísticas que reflejan salidas efectivas de personas de esa condición.

 

Persisten desafíos importantes: desigualdad estructural y brechas socioeconómicas por cerrar; percepción de inseguridad; presión sobre el costo de vida; pervivencia de la propensión a la corrupción pública y privada; desafíos del sector eléctrico; débil gestión de calidad 4E+Ética; escasa prevalencia de valores ciudadanos; y la superación de modelos educativos desfasados. Reconocerlos forma parte de la responsabilidad pública.

 

La rendición de cuentas es, en esencia, un ejercicio de honestidad democrática. Su ponderación permite valorar avances comprobables, coherencia estratégica y una visión orientada al desarrollo sostenible, la institucionalidad y la dignidad de las personas.

 

Además, contribuye a una conversación política y social mejor fundamentada, basada en datos e informaciones verificables, capaz de trascender tanto la banalidad del aplauso automático como la inutilidad del oposicionismo irreflexivo.

 

Bueno sería que las instancias comunicacionales del Estado afinen las vías de lugar para que el contenido de esa rendición de cuentas —de extenso discurso— llegue desglosado y de manera didáctica a los distintos sectores de la vida nacional.

 

* Roberto Fulcar Encarnación. Educador, consultor, autor, activista social y político. Propulsor del Liderazgo Trascendente, Educación para Vivir Mejor, Gestión de Calidad 4E+Ética y la concepción prospectiva El Futuro es Hoy. República Dominicana.

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