Por José Armando Toribio
Resulta increíble la forma en que se
estremece el ser humano al escuchar la explosión que produce un motor o un
carro con ese sistema integrado que convierte el sonido en un estallido
inesperado
El estruendo es tan fuerte que cualquiera
se asusta en el momento en que lo escucha porque no lo está esperando y la
detonación es tan impactante que parece incluso más intensa que un disparo
A cualquier hora del día o de la noche se
escuchan motores y vehículos que circulan con ese tipo de sistema y lo hacen
con tanta frecuencia que la tranquilidad de los barrios se ve interrumpida por
explosiones repetidas que alteran la paz de quienes descansan o realizan sus
actividades
Es una situación que afecta a niños
adultos mayores enfermos y trabajadores que necesitan descanso porque el ruido
no distingue horario ni lugar y se convierte en una molestia constante que
genera sobresaltos e intranquilidad en la población
No es posible que a estas alturas las
autoridades no hayan tomado medidas firmes ante cientos de motores y vehículos
que transitan con estos sistemas modificados provocando explosiones en las vías
públicas como si se tratara de una diversión sin consecuencias
Mientras se concentran esfuerzos en otras
problemáticas como el control de las patinetas eléctricas que también
representan un reto es necesario prestar atención a este fenómeno que impacta
directamente la convivencia ciudadana
La población merece vivir en paz y
tranquilidad por lo que se hace urgente que las autoridades actúen con
responsabilidad regulando y sancionando a quienes utilizan estos sistemas de
explosión en motores y carros garantizando así el orden y el respeto en
nuestras calles.

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