Mostrando las entradas con la etiqueta Freddy González. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Freddy González. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2026

América Latina y Caribe deben seguir siendo zona de Paz

Por Freddy González

 

Hace justo 12 años que durante la II Cumbre de La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en la ciudad de La Habana Cuba, el 29 de enero del 2014 unos 33 jefes de Estado declararon a América Latina y el Caribe Zona de Paz.

 

Entre los principales puntos acordados estaban:

 

"El Compromiso de resolver los problemas y disputas mediante el diálogo y la negociación, sin usar ni amenazar con la fuerza".

 

" No intervenir, ni de forma directa, ni indirecta en los asuntos internos de otras naciones".

 

Respetar "la soberanía, la libre determinación y el derecho de cada Estado a elegir su propio sistema político, económico y social".

 

Todos esos acuerdos tuvieron en práctica entre nuestras naciones hasta que en  enero de 2025, el presidente Donald Trump, regresó a la Casa Blanca con un saco de resentimientos y retaliaciones por la derrota recibida en las elecciones de  noviembre del 2020 de sus rivales demócratas,  la que pretendió desconocer alentando y organizando la turba que asaltó el sagrado recinto del Congreso de los Estados Unidos, que dejó varios muertos, decenas de heridos y cientos de facinerosos detenidos y condenados,  los que fueron indultados inmediatamente el nuevo incumbente de la Casa Blanca posó su sentadera en la silla del salón Oval.

 

Sus primeras medidas estuvieron dirigidas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

 

Luego creó un estado de tensión con sus vecinos de México y Canadá; amenazó con engullirse a Groenlandia, rompió los acuerdos del Tratado Torrijos-Carter, firmado el 7 de septiembre de 1977, sobre el canal de Panamá, y ordenó su ocupación de manos militaris.

 

Ordenó el mayor despliegue de su flota naval en América y el Caribe, so pretexto de la lucha contra el "narco tráfico, el terrorismo y la supuesta amenaza a su seguridad.

 

Incursiona subrepticiamente en la República Bolivariana de Venezuela y secuestra a su presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, violentando todos los preceptos del derecho internacional y la carta de las Naciones Unidas (ONU), y la declaración de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el respeto a la soberanía de sus estados y la no intervención en sus asuntos internos.

 

Ha aumentado las medidas que agravan el criminal bloqueo económico y financiero contra el pueblo cubano, agregando ahora el embargo petrolero que atenta gravemente con: la salud, la educación, el desarrollo tecnológico y todas las demás actividades de la isla y como si esto no llenara su odio y su vesania contra la revolución y su gobierno; mantiene latente la amenaza de una intervención militar.

 

Ningún país de los 33 que componen América Latina y el Caribe significa una amenaza a la seguridad para el primer potencial militar del mundo, y el primero que lo sabe es Trump y los halcones del Pentágono.

 

 La fábula de una supuesta amenaza es parte de su narrativa para agredir e incursionar en los países y gobiernos que no se han sometidos a sus dictámenes; Cuba en especial.

 

Pero como paradoja de la vida, es el gobierno de Estados Unidos que busca alterar la política de Zona de Paz en América y Caribe, instando a estos países a incrementar su gasto en defensa y seguridad para combatir el crimen organizado y las amenazas del narcoterrorismo.

 

 Es el subsecretario de defensa de los Estados Unidos, Elbridge Colby, que ha criticado el presupuesto de defensa de los países de la región que, según él, es menos del 1 % de su Producto Interno Bruto (PIB).

 

Argumentando que la inversión es clave para frenar el avance del narcoterrorismo, la migración irregular y la inestabilidad generada por actores hostiles en el hemisferio.

 

Agregando que Estados Unidos busca socios fuertes y autónomos en la región y no relaciones de dependencia militar.

 

Igual postura ha sostenido la administración Trump con sus aliados de occidente, sobre todo los de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) a los que llamó a invertir el 5% de su producto interno bruto (PIB) en gastos militares para una supuesta defensa en países que no están en guerra, ni las tienen en sus planes.

 

Pero esa propuesta no es casual, ni es fortuita; es parte de su política militarista de esparcir los conflictos bélicos no sólo en medio oriente, sino, en diversas partes del mundo como una acción que solo ha favorecido a los grandes consorcios armamentistas que son los mayores beneficiarios de los conflictos bélicos y que donde no los hay lo crean y los propician.

 

Sólo en la guerra con Irán, el costo militar acumulado y proyectado para Estados Unidos asciende a 37,500 millones de dólares.

 

Las mayores beneficiarias son las empresas armamentísticas: Lockheed Martin, RTX Corporation y Northrop Grumman.

 

Estas grandes empresas de defensa han asegurado millonarios contratos de reabastecimiento y producción de misiles avanzados.

 

Sólo la Lockheed Martin reportó ingresos previos por US$75 mil millones y una cartera récord de pedidos pendientes de US$194 mil millones.

 

La posición de la administración Trump, expresada por el subsecretario de Defensa Elbridge Colby, para que nuestros países aumenten sus gastos de defensa y se rearmen no sólo va en contra de los acordado en la II Cumbre de la CELAC, de que América y el Caribe sean Zona de Paz, sino que es una política para beneficiar a las grandes corporaciones armamentistas que son las de mayores ganancias, y las que obtienen de las muertes y las penurias de millones de seres humanos que resultan de esos conflictos bélicos en todo el mundo.

 

Lo que los países de América y el Caribe deben es, invertir un mayor porcentaje del PIB en: salud, educación, alimentación, desarrollo tecnológico, para seguir cerrando la brecha de la pobreza extrema que acogota nuestra población.

 

Por eso debemos decir no a la política militarista de la administración Trump.

América y el Caribe deben seguir siendo Zona de Paz.

 

viernes, 24 de julio de 2026

En el centenario del comandante: Fidel Castro Ruz

Fidel y el Moncada

 

Por Freddy González

 

"En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura,

como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas,

de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia

del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos.

 Condenadme, no importa, La historia me absolverá"

            Fidel Castro Ruz

 

Fulgencio Batista y Zaldívar tomó notoriedad cuando en 1933 participó siendo sargento en una revuelta militar que derrocó al presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes, de cuyo evento pasó a ser coronel, para luego ser presidente de la República en el periodo 1940-1944 en medio del desarrollo de la segunda guerra mundial.

 

Su primer periodo presidencial, siguiendo los dictámenes de la administración del presidente Franklin D. Roosevelt, el cual fue tolerante y permitió ciertas libertades producto de la situación mundial y de la alianza de Gran Bretaña, los Estados Unidos y Rusia contra la Alemania Nazi, la Italia fascista y el Japón Imperial.

 

Para 1952 en los momentos más álgidos de la llamada Guerra Fría, Batista fue aupado y apoyado en ese entonces por el presidente Dwight D. Eisenhower, retornando a Cuba y lanzando su candidatura para los comicios pautados para el primero de junio, y ante la imposibilidad de poder ganarlo propició y dirigió el 10  de marzo de ese año, un golpe de Estado para derrocar  al presidente Carlos Prío Socarrás;  instaurando un gobierno dictatorial entregados a intereses del capital norteamericano y cercenando todas las libertades y conquistas democráticas del pueblo cubano.

 

Dentro de sus primeras medidas figuraban

 

1. Cancelar las elecciones.

2. Suspender la Constitución de 1940.

3. Eliminar las libertades civiles.

4. Quitar la autonomía universitaria.

5. Prohibir el derecho a huelga.

6. Eliminar la libertad de expresión.

7. Suspender las garantías constitucionales.

8. Disolver el Congreso, creando un llamado Consejo Consultivo, instrumento a su servicio.

9. Restablecer la pena de muerte.

10. Romper relaciones diplomáticas con la Unión Soviética.

11. Prohibir las actividades del Partido Socialista Popular (PSP).

 

Su gobierno fue instrumento de los grandes terratenientes nacionales y de las empresas estadounidenses que controlaban casi la totalidad de las tierras cultivables de la isla.

 

En esa situación de proscripción de las actividades políticas, sindicales, estudiantiles y toda manifestación de protestas, es que una parte de la militancia del Partido del Ortodoxo de Cuba comienza a organizar la lucha armada contra la política dictatorial del régimen de Batista.

 

El lugar escogido para el comienzo de las actividades armadas contra el régimen de facto, fue la Segunda Guarnición Militar más importante de Cuba, el Cuartel Mondaca; ubicado en la provincia de Santiago en el extremo oriental de la isla a más de 700 kilómetros de La Habana, capital de la República y centro político del régimen de Batista.

 

El asalto al Moncada fue una iniciativa de la Generación del Centenario, encabezada por Fidel Castro, Abel Santamaría y Léster Rodríguez, la cual fue la continuación de la Guerra Grande de los 10 años de Céspedes y Maceo y la de Guerra Chica de Martí y Máximo Gómez.

 

El plan consistía en tomar por sorpresa el Cuartel Moncada, sede del Regimiento N.º 1 «Antonio Maceo».

 

De los 160 hombres y mujeres seleccionados para para el asalto, 135 fueron divididos en tres grupos, los restantes 25 tomarían el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo el mismo 26 de julio, como estaba contemplado en el plan general diseñado por Fidel, para el reinicio de la lucha por la liberación de Cuba. Lucha que otras generaciones habían iniciado en siglo XIX.

 

El grupo principal era compuesto por un centenar de hombres dirigidos por Fidel Castro, que tomaría el cuartel.

 

Un segundo grupo compuesto por más de una veintena hombres y dos mujeres, dirigido por Abel Santamaría, tomaría el Hospital Civil Saturnino Lora.

Un tercer grupo compuesto por una docena de hombres tomaría el Palacio de Justicia, dirigido por Léster Rodríguez, en el que también, estaba el hermano menor de Fidel, Raúl Castro.

 

Se escogió para la acción el día 26 de julio por ser domingo de carnaval, lo que facilitaba la presencia de personas ajenas al lugar sin llamar mucho la atención.

 

Antes de partir cada grupo a ocupar su papel, en la Granja Siboney Fidel dijo: "Compañeros podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras ¡Óiganlo bien, compañeros de todas maneras el movimiento triunfará!

 

Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, para tomar la bandera y seguir adelante".

 

 Agregando: 'El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol!

 

Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad". 

 

Concluyendo "los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad".

 

Luego de esa arenga, al rayar el alba de la mañana del domingo 26 de julio, un grupo de jóvenes revolucionarios encabezados por Fidel Castro Ruz atacaron el Cuartel Moncada, pero la superioridad en efectivos y armas de la guarnición militar impidió que el asalto tuviera éxito, y luego de un fiero combate el grupo fue obligado a tener que emprender la retirada, para luego ser hechos prisioneros y una parte fusilada tanto en Santiago, como Bayamo y presentado como caídos en combate. Abel Santamaría, el segundo al mando fue capturado, torturado y asesinado.

 

Del centenar de sobrevivientes tanto del Moncada, como del Carlos Manuel Céspedes, sólo 57 fueron enjuiciados, 19 fueron absueltos, 32 fueron sancionados con penas de cárcel, y 6 fueron juzgados en contumacia.

 

 Pero la derrota militar del Moncada fue convertida en una victoria política por Fidel, quien dijo:  "Estamos en combate aunque el ataque fracasó militarmente y muchos jóvenes fueron asesinados o encarcelados, esto se convirtió de hecho en el punto de partida de la Revolución Cubana".

 

El juicio comenzó el 21 de septiembre de 1953 en Santiago de Cuba. En juicio Fidel pasa de acusado a acusador empezando a juzgar a la dictadura de Fulgencio Batista. Denunció los asesinatos de sus compañeros y expuso un plan para mejorar el país; atacó la pobreza y la falta de libertad.

 

Planteó temas fundamentales para el pueblo cubano como:

 

La tierra para los campesinos.

Bajar los altos alquileres.

La Creación de nuevas fábricas.

Dar trabajo a todos los obreros.

Mejorar las escuelas públicas.

Garantizar la atención médica.

 

Concluir esa parte de su intervención afirmando “autor intelectual" del asalto fue el héroe nacional José Martí".

 

Al Asumir su propia defensa, personeros del régimen trataron de silenciarlo, pero no pudieron, manteniéndose firme en su elocuente defensa, denunciado ante el tribunal:

 

"No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que fue en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen”.

 

Agregando:  "El Cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros".

 

 Agregando:

"Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!

 

Terminó su defensa diciendo: "No lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón".

 

Agregando: "A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto".  Insistiendo "Queda  todavía a la Audiencia un problema más grave; ahí están las causas iniciadas por los setenta asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por cobardía o porque se lo impidan, y no renuncien en pleno todos los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el Poder Judicial'.

 

Concluyendo: "En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la historia me absolverá".

 

Fidel Castro fue condenado a 15 años de cárcel, Raúl Castro a 13, y otros 30 moncadistas a diversas penas, Melba Hernández y Haydée Santamaría fueron sentenciadas a 7 meses de prisión.

 

Luego de casi dos años de estar recluidos en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, y frente a la presión popular, y una fuerte campaña a favor de la liberación de los presos del Moncada, junto  la existencia de el "Comité Pro Amnistía", obligó al gobierno de Batista a conceder la excarcelación mediante una ley  de amnistía aprobada por el Congreso de Cuba y promulgada por el presidente Fulgencio Batista el 6 de mayo de 1955,  permitiendo que Fidel y sus compañeros de aquel 26 de julio, fueran liberados 9 días después de promulgada dicha ley, el 15 de mayo de 1955.

 

A 73 años del asalto al Cuartel Moncada, que el genio Fidel convirtió una derrota militar en una victoria política, podemos afirmar que él ha sido el más grande revolucionario de América de todos tiempos; por eso Fidel, es el hoy, el mañana y el siempre.

 

¡Loor eterna a su memoria!

 

sábado, 18 de julio de 2026

Los outsider y el sistema de partido en la República Dominicana

Por Freddy González

 

En política se considera un outsider a una persona que no tiene experiencia política, que no milita en ninguna organización y tampoco le interesa ser parte de ninguna. Pretende lanzar una candidatura de elección popular en base al éxito real o supuesto alcanzado por la actividad que realiza, bajo la creencia de que eso por sí sólo es garantía de triunfo.

 

Pueden venir de cualquier segmento social, económico, profesional, artístico; sobre todo de los llamados influencers.

 

Critican con acidez deficiencias en las políticas públicas de los gobiernos y han sabido montarse en la ola de la inconformidad social para ganar adeptos y simpatías.

 

En algunos países de América y en Europa donde el sistema de partido está muy resquebrajado, han surgido outsider sin un historial político y una militancia reconocida que han lanzado candidatura, resultando exitosa.

 

Tal es caso de Javier Milei en Argentina y recientemente Abelardo de la Espriella en Colombia, igual es, el caso Volodímir Zelenski, en Ucrania que, de un mal cómico, pasó a la presidencia del país en el Este Europeo.

 

Pero ese no es el caso de Nayib Bukele, que militó en el Frente Farabundo Martí, para la Liberación Nacional (FMLN) y fue alcalde de Nuevo Cuscatlán y de San Salvador, capital de ese país.

 

Tampoco lo es el de Gustavo Petro; que fue dirigente del M-19; uno de los grupos insurgentes de ese país, senador de la república por el Polo Democrático Alternativo y Alcalde de Bogotá.

 

Ni el de Keiko Fujimori; líder del Partido Fuerza Popular y heredera política de su padre el expresidente Alberto Fujimori.

 

En muchos casos, el surgimiento de esos personajes han sido producto del descrédito de nuestras organizaciones políticas, que cada vez, se distancian de sus orígenes, de sus discursos, de sus prédicas sociales y de sus promesas electorales; aumentado el descontento, la protesta social y ensanchando la franja de indecisos y de independientes.

 

En nuestro país, es cierto que tenemos un sistema de partido gravemente herido, en cuidado intensivo y en condiciones agónica, producto del incumpliendo de sus promesas de campaña, del abandono de los principios políticos e ideológicos que sustentaban, de su accionar apegado a la ética moral y a la inconducta de parte de su cúpula, de hacer del erario público parte de su patrimonio particular.

 

Pero nuestro sistema de partido, aunque maltrecho aún respira, lucha por sobrevivir, y nos guste o no, conserva fuerza para seguir imponiendo su voluntad, como lo demostraron cuando se coaligaron de todos los colores, tendencias y creencias para darle el tiro de gracia a las llamadas candidaturas independientes, con las que algunos outsider, influencer y ciudadanos autoproclamados independientes pretendían rivalizar con ellos en las candidaturas de elección popular.

 

La eliminación de la ley 20/23 sobre Régimen Orgánico Electoral, de los artículos: 156, 157 y 158, que establecían las candidaturas independientes, y los requisitos para la mismas, declarados no acorde con nuestro ordenamiento jurídico por el Tribunal Constitucional (TC), es un triunfo del sistema de partidos.

 

La ley 13/26 que modificó la ley 20/23 sobre el Régimen Electoral, dejó establecido que sólo a través de las organizaciones políticas reconocidas y regidas por la ley 33/18 sobre partidos, agrupaciones y movimientos se pueden presentar candidaturas en los diferentes niveles, ajustada a lo que establezcan las leyes que rigen la materia y los estatutos de esas organizaciones.

 

La aprobación de la Ley 13/26 blindó el sistema de partido en el país, colocando un valladar difícil de saltar para que los llamados outsiders pudieran colocarse, a través de las llamadas candidaturas independientes.

 

Claro que esto en nada impide que los llamados influencers, los empresarios, y cualquier autodenominado independiente o líder comunitario puedan estar en las boletas de las organizaciones políticas existente y hasta ganar una curul.

 

El principal problema que tienen esos personajes; es que la cúpula de nuestras organizaciones políticas también se ha blindado, incluyendo en sus estatutos disposiciones de tiempo de militancia para poder aspirar a los cargos de elección popular y estableciendo los métodos de escogencia de sus candidatos en sus convenciones internas.

 

En las tres principales agrupaciones políticas del país, (PRM, FP y PLD), cualquier influencer o ciudadano independiente que ellos entiendan que beneficia su boleta electoral podrán ser incluidos en la misma; en base a la reserva de un 20% que la Ley 33/18 otorga a los partidos para las alianzas y como cuota, para sus dirigentes sin pasar por los procesos convencionales.

 

Naturalmente que son candidaturas fundamentalmente plurinominales (Diputados, regidores y vocales), sin descartar que algunos lugares específicos dado el liderazgo local de un influencer o líder local sea muy fuerte y atractivo para el electorado se puedan ceder algunas uninominales (senadores, alcaldes y directores municipales), pero nunca está en juego la candidatura presidencial.

 

En las organizaciones incorrectamente denominadas minoristas o emergente del sistema, la situación es totalmente diferente, pues las mismas tienen como meta principal alcanzar una cantidad de votos que lo lleven a superar la barrera del, 5% que establece la ley 33/18, para ser considerado mayoritario y disfrutar de los beneficios del 80% de los fondos; que el Estado eroga para las organizaciones políticas, por lo cual buscaban llevar en su boleta amparados en la reserva del 20 % a todo ciudadano, outsider o no que ellos entiendan le pueden sumar votos ganen o no las curules a que fueron nominados.

 

En el país, el sistema de partido está debilitado pero conserva mucha influencia entre sus adeptos, y aunque es verdad, que el clientelismo sustituyó en gran medida la ética y la moral que exhibían nuestras organizaciones en años atrás y hoy solo éstas se diferencian por los colores y por los símbolos pero que es innegable, que siguen teniendo una militancia cautiva; muchas veces, rayando en el fanatismo, que al final destroza el espejismo que crean los medios y derrumba falsos ídolos populares, construidos como los castillos de arenas; que sin ninguna base sostenible terminan llevándoselos, el viento.

 

Tal y como está estructurado el sistema de partido amparado en las leyes 33/18 y la 20/23 y sus modificaciones; las posibilidades de que un outsider o influencer pueda capitalizar el descrédito en que se encuentran nuestras organizaciones políticas y el descontento popular, pueda alcanzar el poder en el país, es una posibilidad extremadamente remonta, por no decir imposible.

 

Porque nos guste o no, todavía el sistema de partido del país es una realidad en nuestro país, lo otro es sueño y los sueños, sueños son.

 

lunes, 4 de mayo de 2026

Cercenar la democracia interna en los partidos es un atentado contra la democracia misma

Por Freddy González

 

Ser demócrata no es una pose, ni un atuendo desechable; es un accionar por convicción, un apego a principios y una ética democrática, que respeta el derecho de los demás a disentir y que garantiza su participación en condición de igualdad.

 

La Constitución del 2010 dio rango constitucional a las organizaciones políticas del país.

 

En el artículo 216, de nuestro ordenamiento jurídico establece: » La organización de partidos, agrupaciones y movimientos políticos es libre, con sujeción a los principios establecidos en esta Constitución».

 

Su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia, de conformidad con la ley.

 

 Sus fines esenciales son:

 

Garantizar la participación de ciudadanos y ciudadanas en los procesos políticos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia;

 

Contribuir, en igualdad de condiciones, a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana, respetando el pluralismo político mediante la propuesta de candidaturas a los cargos de elección popular;

 

Servir al interés nacional, al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana.

 

Es cierto que los partidos son entidades privadas, pero desempeñan una función pública regulada por la Ley 33/18 sobre Partidos, Agrupaciones, Movimientos y como lo establece la motivación fundamental para su incorporación como ente constitucional, es garantizar la democracia interna y la transparencia de sus actuaciones regulada por las leyes.

 

Contrariando el espíritu de nuestro ordenamiento jurídico y las leyes específicas sobre la materia, nuestras organizaciones políticas en sus diversas categorías actúan de espalda a las mismas.

 

La violación al primer derecho de la ciudadanía a elegir y ser elegido mediante el voto personal, libre, secreto y directo, como la establece el artículo 208 de nuestro ordenamiento; es una constante en las entidades políticas del país, bajo la engañifa de que los estatutos internos se lo permiten, olvidando que la Constitución está por encima de las leyes, las ordenanzas, los decretos y ordenamientos de cualquier institución pública o privada.

 

Ese ejercicio de democracia interna ha sido sustituido por repartición de cargos entre los grupos hegemónicos que interactúan en los mismos o mediante la modalidad asambleas de delegados que cercenan el derecho de participación al conjunto de sus afiliados.

 

Con el secuestro al ejercicio democrático en sus propios senos, la llamada soberanía de las bases establecida en los estatutos de nuestras organizaciones, son piezas ornamentales colocadas para no colegir con el ordenamiento jurídico del país.

 

La renovación de su estructura dirigencial cada cuatro años como lo establece el artículo 18 de la Ley 33/18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos, así como la escogencia de las candidaturas de elección popular, mediante procesos democráticos es una caricatura donde la repartición sustituyó la competencia, y el consenso la convención.

 

Esta inversión de valores y principios en nuestras organizaciones políticas donde la convención es la excepción y el consenso la regla, es lo que ha llevado a nuestro sistema de partido de un estado de pronóstico reservado a cuidado intensivo.

 

Esta situación ha tomado mayor profundidad a raíz de las muertes de los tres grandes líderes del país de la segunda mitad del siglo XX y la primera década del presente siglo: El Dr. José Francisco Peña Gómez del otrora PRD, el Profesor Juan Bosch del PLD y el Dr. Joaquín Balaguer del PRSC, partidos de los cuales han surgido diversas organizaciones siendo las principales el PRM y la Fuerza de Pueblo (FP) y que han gobernado los últimos 70 años y 7 meses.

 

Es innegable que en este lapso el país ha mantenido su estabilidad, el crecimiento, la movilidad social y reducido tímidamente la línea de pobreza y la desigualdad.

 

Tenemos una descolorida democracia producto en gran medida a la lucha y al sacrificio de una generación que después de la posguerra ofrendó su vida para evitar la vuelta al Trujillismo, sin Trujillo.

 

Pero esos avances en el camino de la consolidación de la democracia en el país, no se reflejan hacia lo interno de nuestras organizaciones políticas, entidades llamadas a velar por el establecimiento, sostenimiento y ampliación de las conquistas democráticas del país.

 

Como lo establece el ya mencionado artículo 216 de nuestra Carta Magna.

 

Nuestras organizaciones políticas están peor que medio siglo atrás.

 

La desaparición física de esos líderes en un intervalo de 4 años, dejó a sus partidos sin líderes reales, en manos de dueños circunstanciales que obedecen a intereses corporativos o a entes individuales, borrando las diferencias políticas e ideológicas entre las mismas.

 

Hoy todos parecen iguales, solo se distinguen por colores y los símbolos.

 

Unos son Azules, otros Morados, hay Verdes, Rojos, Blancos, Amarillos, etc. etc. pero en esencia hacen, dicen y se comportan de igual manera.

 

Nuestro sistema de partidos camina aceleradamente al colapso y con ello la democracia misma. Porque democracia y partidos son consustanciales y donde no hay partidos sólidos, la democracia es un simulacro, una caricatura que no beneficia a las grandes mayorías del pueblo.

 

Es el gran reto de nuestras organizaciones políticas, no se puede ser demócrata de palabra, impidiendo su ejercicio en el seno de las mismas, es imposible creer en quienes se dicen abanderados de la democracia cuando, la vulneran, la cercenan y no la practican a lo interno de sus organizaciones.

 

La democracia sólo se fortalece con más democracia. Toda práctica que cercene la participación del pueblo en la escogencia de sus autoridades, lo mismo que a lo interno de las organizaciones políticas, es dañina y perjudicial que debe ser erradicada por el bien de nuestro sistema de partidos, porque no hay democracia sin demócratas.

 

Que sepan todas nuestras organizaciones políticas, en particular el PRM, organización en la que estoy afiliado, que la práctica de conculcar el derecho que tienen sus bases de escoger sus autoridades, sustituyendo la convención por el consenso, es un camino equivocado que hace más mal que bien, que socava la unidad necesaria; garantía imprescindible para el mantenimiento en el poder.

 

No contribuyamos al descrédito que ya tienen nuestras organizaciones políticas, lo que ha venido ensanchado la franja de los indecisos e independientes, poniendo un alto a esta práctica dañina.

 

Que la Convención sea la Regla y el Consenso la Excepción, como forma de fortalecer el ejercicio democrático hacia el interior de nuestras organizaciones políticas.

 

miércoles, 21 de mayo de 2025

Maximiliano Gómez, a 54 años de su asesinato

Por Freddy González

 

El próximo 23 de mayo se cumplirán 54 años en el que en el país recibimos la infausta noticia de la muerte de Maximiliano Gómez (El Moreno),

 

El más preclaro líder revolucionario dominicano de la postguerra y secretario general del Movimiento Popular Dominicano (MPD), la mayor y más aguerrida organización política de la izquierda de esa época.

 

El Moreno, como todos los conocíamos, fue de los pocos líderes revolucionarios provenientes de las entrañas mismas del proletariado industrial, en su natal provincia de San Pedro de Macorís, meca de la producción azucarera del país, lo que lo llevó a sentir la opresión del capital sobre sus espaldas y adquirir conciencia de clase a muy temprana edad.

 

De ahí, su decisión de luchar por la emancipación de los obreros y demás trabajadores oprimidos del país, integrándose muy joven a la lucha política revolucionaria por el logro de una sociedad más justa e incluyente.

 

Fue un lector voraz, lo que lo convirtió en un intelectual con una sólida formación marxista y cultural que impresionaba donde exponía sus ideas, creando admiración y respeto de todos los que lo trataban.

 

Rompió con los viejos esquemas donde navegaba la izquierda del país, trazando la ruta para convertirla en opción de poder, lo que lo convirtió en el blanco de todos los aparatos represivos del país asesorados y dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), principal organismo del gobierno estadounidense para perseguir y asesinar a sus opositores en todo el mundo.

 

Detenido en el mayor apogeo de su malograda carrera política el 14 de enero de 1970, y liberado de las garras criminales del régimen Balaguerista, que tenían planes de ejecutar la orden de eliminarlo, que no pudieron hacer en el momento de su detención; por el canje del agregado aéreo de la embajada estadounidense en el país, teniente coronel Donard J. Crawley, secuestrado por un comando revolucionario el 24 de marzo del mismo año.

 

Su salida del país fue pautada por el departamento de estado de los EEUU, que obligó al Dr. Joaquín Balaguer, a aceptar las condiciones exigidas por el comando secuestrador.

 

Con la salida hacia el exterior, la orden de exterminio contra Maximiliano Gómez no cesó, al contrario, la CIA decidió dar una respuesta contundente contra los que entendía estaban involucrados en el secuestro, asesinando de manera cruel e incalificable a Otto Morales y Amín Abel Hasbún, y persiguiendo con sus enormes tentáculos a El Moreno hasta Bruselas, capital de Bélgica en el viejo continente, donde finalmente fue asesinado.

 

A la hora de su muerte, El Moreno contaba con 28 años de edad, en plena flor de la juventud y coordinaba las acciones revolucionarias no sólo en nuestro país, sino de otros país de América, Asia y África que luchaban contra la presencia del imperialismo norteamericano, que imponía gobiernos, saqueaba sus riquezas y mataba revolucionarios, algo que aceleró los planes de la CIA para su eliminación física.

 

Hoy, al cumplirse 54 años de su vil y cobarde asesinato, la Fundación Maximiliano Gómez (El Moreno) honrada con su nombre,  igual como lo ha estado haciendo desde su nacimiento, hará un Acto Político cultura al pie de la estatua erigida en su honor el próximo viernes, 23 del corriente mes, a las 5 de la tarde; en  el PASEO DE LA HISTORIA, en la avenida Rafael Fernández Domínguez (Antigua autopista de San Isidro) del municipio de Santo Domingo Este; al cual me sumo e invito a todos los dominicanos de sentimientos democráticos y revolucionarios a darnos cita en el mismo.

 

Maximiliano Gómez (El Moreno) fue y seguirá siendo el más grande líder de la izquierda dominicana de la posguerra.

 

¡Loor eterna a su memoria!