Por Patricia Arache
@patriciarache
A nadie le cabe dudas de que estamos en
presencia de un hecho sin precedentes, en República Dominicana: el Ministerio
Público inicia su propia "desparasitación".
El Ministerio Público está encabezado
por la Procuraduría General, con su titular y los procuradores adjuntos; los
procuradores de Corte de Apelación, los procuradores fiscales y los
fiscalizadores; y, por supuesto que cuenta con órganos específicos, que también
integran esa estructura del sistema de Justicia.
Entre esos órganos se cuentan las Direcciones
General de Prisiones, la de Persecución, la de Carrera, la Administrativa, así
como las Escuelas Nacional Penitenciaria y la del Ministerio Público.
En cada una de esas instancias y en las otras,
que no hemos mencionado, se espera que el trabajo esté orientado al
cumplimiento de la misión, visión y valores que rigen al Ministerio Público,
definido como el órgano responsable de crear y establecer las políticas del
Estado contra la criminalidad, en todas sus manifestaciones.
Pero, como este país es “muy especial”,
un buen día se destapa el escándalo de que personas que conforman ese
ministerio han utilizado sus privilegios de poder acceder a la maquinaria de
control del crimen, para favorecer a quienes, precisamente, han incurrido en
él, en distintas formas y momentos.
La Operación Gavilán, valientemente,
dirigida por la procuradora general de la República, Mirian German Brito, y sus
más cercanos colaboradores, incluyendo, a la procuradora adjunta, Yeni Berenice
Reynoso, pone al desnudo un sistema judicial lleno de malezas y que demanda un
accionar, sin contemplación, como el que están llevando a cabo las actuales
autoridades.
Nunca antes se ha visto un compromiso
tan visceral y frontal para combatir el crimen, sin importar donde se produzca
o donde se haya anidado.
Estamos asistiendo a un momento histórico del
que tendrá que hablarse, necesariamente, de un antes y un después en el Ministerio
Público, cuya prometida independencia, sobre la cual no muchos dispensaban
confianza, se pone a prueba continuamente con sobrados éxitos.
La Operación Gavilán, por la cual ya hay
doce personas imputadas, sin que pueda dudarse que otros nombres salgan a
relucir, que tienen medidas de coerción puede verse como una muestra de
compromiso con la institucionalidad y con el cumplimiento de las leyes.
Mártires Reyes, Alfredo Mirambeaux,
Rubén Darío Morbán, Alfredo Astacio Polanco y Domingo Julio Santana, son cinco
de los 12 imputados que guardarán prisión en los Centros de Corrección y
Rehabilitación de Najayo y de San Pedro de Macorís, por 18 meses, como medida
de coerción.
Otros, llegaron a acuerdos con las
autoridades y, de seguro que, aparte de confesar culpas, develaron uno que otro
misterio de la trama criminal en la que participaban, lo cual no los priva
totalmente de su libertad, pero tienen medidas de coerción distintas.
Laudelina Esther Reyes Silva, Yokaira
Elizabeth Carmona, Ashley Darleni Morbán Reyes, Antony Vicente Ferrer Monegro,
Romanqui Alexander Dotel Medina y Dilcia Argentina Núñez Santos, tienen
impedimento de salida del país y garantía económica.
Todos son reos de la ley, del dedo
acusador de la sociedad y de la vergüenza propia y de la familia, mientras
tanto.
Ojalá, el Ministerio Público mantenga el
norte trazado, en agosto del año 2020, y haga prevalecer la visión establecida
en sus estrategias institucionales:
“Ser un referente regional de excelencia
y disponer de un capital humano altamente capacitado y comprometido en la
gestión de la investigación, persecución de los hechos punibles, resolución de
conflictos, así como en la corrección y reinserción social de los condenados y
la vigencia efectiva del Estado de Derecho”.
Si el Ministerio Público se convirtiera
en ese referente, y está dando muestras de que puede serlo, la sociedad
dominicana tendría la oportunidad de estar orgullosa y satisfecha por el
cumplimiento de la promesa del presidente Luis Abinader de que sería
independiente y de la responsabilidad con la que lo han conducido sus
principales autoridades.
¡Que siga la desparasitación en esa
estructura, por el bien de la institucionalidad!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario